
Hoy el aparcamiento de al lado de la iglesia ha sido testigo de la ayuda mutua entre los hermanos. José lleva un tiempo teniendo ciertos problemas con su furgoneta, así que Ramiro, ni corto ni perezoso se dispuso (junto con otros hermanos) a echarle una mano.
Que haya multiplicidad de dones ¡siempre es una bendición!
